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30 september ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS ContinuaciónAlicia en el País de las Maravillas
En la entrada anterior vimos como Alicia pasó luego de tomar del líquido de la botellita, de ser muy pequeñita a comer una porción de pastel que encontró en un cofre bajo la mesa que tenía la llave para abrir la puertita que daba al jardín.
Al aceptar la invitación del cartelito que decía "Cómeme" Alicia comenzó a crecer y crecer sin parar
Tanto creció que ya no entraba dentro de la habitación
Pobre Alicia. Comenzó a llorar desconsoladamente
Tanto lloraba que sus lágrimas comenzaron a formar primero un charco, luego un río y por fin un mar de lágrimas
Recordó que el líquido del frasquito la había vuelto muy pequeñita, entonces bebió las últimas gotitas que en él quedaban
Tanto había llorado que todo estaba inundado. Se dijo ¿Por qué habré llorado tanto? Y comenzó a achicarse nuevamente pero ahora podría ahogarse de manera que saltó hasta el frasco vacío
El frasquito se convirtió en una pequeña nave que la mantendría a flote
Y comenzó a flotar hasta que escuchó un rumor primero un canto después y vio a unos extraños personajes que navegaban también en forma extraña
¡¡Ehhhhhh esperenn!! Les gritó, pero siguieron de largo. Otros pajarracos pasaron junto a ella y tampoco le prestaron atención
Una ola la empujó y la dejó en tierra
Llegó como pudo a la orilla y allí todo era canto y alegría. El pájarraco más grande le dijo que tenía que correr si quería secarse
Y comenzó a correr con todo el resto pero quejándose porque no entendía que fuera posible secarse dentro del agua
Mientras corría vió salir del agua al conejo blanco
¡¡¡Espéreme señor Conejo!!! Gritaba Alicia mientras no le permitían detenerse. El Conejo miró su reloj y dice ¡Estoy atrasado! Debo irme Llego Tarde
Cuando logró desprenderse del pajarraco corrió trás el conejo que se había internado en el bosque y lo llamó pero ya no lo encontró
Alicia vio un tronco hueco y pensó que el Conejo podía haberse escabullido por allí y no notó que dos personajes muy raros la estaban observando ¿Sabes tú quienés son? Lo sabremos en la próxima entrada 21 september ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS
Una tarde calurosa Alicia y su hermana estaban sentadas junto al río. Mientras la hermana leía Alicia miraba las letras del libro pensando que era aburrido porque no tenía imágenes.
De pronto vio pasar a un conejo apurado que consultaba el reloj que llevaba en el bolsillo y se quejaba porque llegaba tarde a algún lugar. Curiosa lo siguió hasta su madriguera donde cayó en un interminable pozo. Mientras caía vio numerosos objetos lo que demostraba lo profundo del hoyo, tan profundo que se adormeció y hasta soñó mientras caía. Al fin ¡Cataplum! Cayó sobre un montón de hojas. Se levantó y llegó a ver al conejo que se metía en otro pasadizo. Lo siguió hasta un habitación pero el conejo ya no estaba ahí. Los muebles eran extraños. En una mesita de tres patas de cristal macizo había una pequeña llave de oro. Alicia miró a su alrededor y todas las puertas tenían cerraduras muy grandes pero de pronto, bien abajo descubrió una pequeña cortina
cubriendo una puertita. Se agachó, abrió la puerta, pasó con dificultad la cabeza y vio un estrecho pasadizo desde el que se apreciaba el jardín más maravilloso del mundo. Le hubiera gustado mucho llegar hasta ahí pero jamás podría pasar por un lugar tan pequeño. Sacó la cabeza de la puerta y volvió a mirar la mesa. Vio una botella que no había visto antes, con un líquido y un cartel que decía “Bébeme” Como no decía “Veneno” Lo probó y ¡qué rico sabor tenía! Era tan sabroso que lo tomó todo de golpe. Comenzó a sentir que se hacía chiquita, chiquita y se sintió feliz porque ahora sí podría pasar por la puertita e ir al jardín.
Corrió hasta la puerta pero se dio cuenta que había olvidado la llave y regresó a buscarla.
Estaba arriba, sobre la mesa que ahora le resultaba muy alta. La observaba desde abajo a través del cristal.
Pensó en treparse por una de las patas pero eran tan resbaladizas que seguramente no podría llegar. Desanimada y cansada se sentó en el piso donde descubrió una cajita de cristal con una porción de pastel que tenía un cartel que decía "Cómeme" Se veía tan rico que lo comió todo. Por cierto era delicioso pero... si quieres saber qué ocurrió luego deberás esperar hasta la próxima entrada.
21 augustus EL LIBRO DE LA SELVA
26 juli BLANCA NIEVES
BLANCANIEVES
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14 juli La princesa y el frijol
Había una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, pero que no se contentaba sino con una princesa de verdad. De modo que se dedicó a buscarla por el mundo entero, aunque inútilmente, ya que a todas las que le presentaban les hallaba algún defecto. Princesas había muchas, pero nunca podía estar seguro de que lo fuesen de veras: siempre había en ellas algo que no acababa de estar bien. Así que regresó a casa lleno de sentimiento, pues ¡deseaba tanto una verdadera princesa! Cierta noche se desató una tormenta terrible. Menudeaban los rayos y los truenos y la lluvia caía a cántaros ¡aquello era espantoso! De pronto tocaron a la puerta de la ciudad, y el viejo rey fue a abrir en persona. En el umbral había una princesa. Pero, ¡santo cielo, cómo se había puesto con el mal tiempo y la lluvia! El agua le chorreaba por el pelo y las ropas, se le colaba en los zapatos y le volvía a salir por los talones. A pesar de esto, ella insistía en que era una princesa real y verdadera. "Bueno, eso lo sabremos muy pronto", pensó la vieja reina. Y, sin decir una palabra, se fue a su cuarto, quitó toda la ropa de la cama y puso un frijol sobre el bastidor; luego colocó veinte colchones sobre el frijol, y encima de ellos, veinte almohadones hechos con las plumas más suaves que uno pueda imaginarse. Allí tendría que dormir toda la noche la princesa. A la mañana siguiente le preguntaron cómo había dormido. –¡Oh, terriblemente mal! –dijo la princesa–. Apenas pude cerrar los ojos en toda la noche. ¡Vaya usted a saber lo que había en esa cama! Me acosté sobre algo tan duro que amanecí llena de cardenales por todas partes.
¡Fue sencillamente horrible! Oyendo esto, todos comprendieron enseguida que se trataba de una verdadera princesa, ya que había sentido el frijol nada menos que a través de los veinte colchones y los veinte almohadones. Sólo una princesa podía tener una piel tan delicada. Y así el príncipe se casó con ella,
seguro de que la suya era toda una princesa. Y el frijol fue enviado a un museo, donde se le puede ver todavía, a no ser que alguien se lo haya robado. Vaya, éste sí que fue todo un cuento, ¿verdad? Hans Christian Andersen
06 juli ABUELITA
HANS CRHISTIAN ANDERSON Abuelita es muy vieja, tiene muchas arrugas y el pelo completamente blanco, pero sus ojos brillan como estrellas, sólo que mucho más hermosos, pues su expresión es dulce, y da gusto mirarlos. También sabe cuentos maravillosos y tiene un vestido de flores grandes, grandes, de una seda tan tupida que cruje cuando anda. Abuelita sabe muchas, muchísimas cosas, pues vivía ya mucho antes que papá y mamá, esto nadie lo duda. Tiene un libro de cánticos con recias cantoneras de plata; lo lee con gran frecuencia. En medio del libro hay una rosa, comprimida y seca, y, sin embargo, la mira con una sonrisa de arrobamiento, y le asoman lágrimas a los ojos. ¿Por qué abuelita mirará así la marchita rosa de su devocionario? ¿No lo sabes?
Cada vez que las lágrimas de la abuelita caen sobre la flor, los colores cobran vida, la rosa se hincha y toda la sala se impregna de su aroma; se esfuman las paredes cual si fuesen pura niebla, y en derredor se levanta el bosque, espléndido y verde, con los rayos del sol filtrándose entre el follaje, y abuelita vuelve a ser joven, una bella muchacha de rubias trenzas y redondas mejillas coloradas, elegante y graciosa; no hay rosa más lozana, pero sus ojos, sus ojos dulces y cuajados de dicha, siguen siendo los ojos de abuelita.
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